Buscando potenciar el crecimiento de tu negocio, debes tener muy presente lo importante y útil de obtener financiamiento a través de un crédito empresarial. Para sacarle el mayor provecho a esta herramienta, necesitas comprender los conceptos que trataremos a continuación.

¿Qué es una tasa de crédito?

El compromiso que adquiere tu empresa tras obtener un crédito empresarial, es pagar por el capital solicitado inicialmente, más el monto que cobra la entidad financiera a cambio de prestarte la cantidad que fue solicitada.

La cantidad adicional que es pagada por el crédito, es a lo que llamamos tasa de interés, cuyo valor se expresa en porcentajes.

Para entender cómo calcular la tasa de interés de un crédito, debes saber que se toman en cuenta varios factores al momento de ser establecidos.

  • La institución financiera: cada entidad posee sus propios lineamientos y regulaciones; el porcentaje solicitado cambiará acorde a estos.
  • Rango del préstamo: se refiere a la cantidad mínima y máxima que pueden ofrecerte como crédito.
  • Tasa de interés máxima: se calcula con relación a la de interés bancaria o TIIE, tomando en cuenta aquel margen de ganancia esperado, sin olvidar que la entidad financiera no puede exceder este porcentaje.
  • Riesgos del mercado: además, el crédito empresarial considera factores como la volatilidad de divisas, el PIB y la inflación.
  • Historial crediticio: las condiciones de un crédito también consideran tu calificación en el buró de crédito. Si estás en números rojos (score cercano a 500) necesitarás ponerte al corriente con tus deudas para recibir una buena evaluación; para esto puedes acercarte a un asesor financiero.
  • El tiempo: en que devolverás el capital prestado también es una variable de importancia al definirse la tasa del crédito.

Ahora, ¿qué es el plazo de los créditos para empresas?

Es ese periodo pactado con la entidad financiera, en que te comprometes a devolver lo prestado de forma gradual, mediante cuotas.

Mientras más extenso sea el plazo, será un monto más pequeño de dinero por mes, pero lo pagarás durante más tiempo.

Aunque un plazo reducido implica depositar un monto mayor cada vez, al entender cómo calcular la tasa de interés de un crédito, te darás cuenta de que es más baja.

¿Cómo saber qué es lo más conveniente?

Depende de tus necesidades. Por ejemplo, si requieres recursos para un proyecto a ejecutarse muy pronto, entonces te conviene un crédito revolvente, pues es de corto plazo.

En cambio, si deseas invertir en activos fijos (modernizar maquinaria, remodelar instalaciones, inaugurar nuevas oficinas).

U obtener mayor capital de inversión, entonces un crédito simple con plazos de entre 3 y 5 años puede ser una buena alternativa.

En cuanto a la tasa, las hay de distintos tipos:

  • Fija: indica que las cuotas no cambiarán entre la oferta y el cierre, y sirve si no quieres tomar riesgos. Al adquirir este compromiso a largo plazo, también sabrás que no será proclive a cambios importantes en los pagos, y podrías comunicárselo de esta manera a tus asociados o inversionistas.
  • Variable: como su nombre lo dice, se modifica frecuentemente, acorde a la oferta y demanda del mercado y la regla de ajuste de la entidad financiera. Como resultado, puede que pagues un porcentaje diferente de un mes a otro. Usualmente, es más atractiva para empresas con proyectos a corto plazo o con buena liquidez.

En SOC Asesores sabemos que los créditos para empresas son un motor de crecimiento; que tú comprendas los elementos que los conforman es vital para tomar una elección informada.

Por ello, te ofrecemos asesoría experta, buscando guiarte en el proceso de elegir uno adecuado a tus características y necesidades.